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» La Fundación Ángel Ramos

Por: Francisco J. Carreras

La Fundación Ángel Ramos es una organización cuyo propósito primordial es fortalecer y apoyar las instituciones sin fines de lucro en Puerto Rico que promueven una mejor calidad de vida al servir a las comunidades del país. La Fundación logra este objetivo mediante donativos a estas organizaciones y actividades de servicio a la comunidad puertorriqueña.

Entre los proyectos principales que ha promovido y patrocinado la Fundación Ángel Ramosse distinguen el Centro de Visitantes Fundación Ángel Ramos en el Observatorio de Arecibo, elPabellón de la Salud en el Parque de las Ciencias en Bayamón, el Centro ActivArte Fundación Ángel Ramos en el Museo de Arte de Puerto Rico y el Premio Tina Hills por Servicio a la Comunidad. Este último constituye el reconocimiento más importante a las organizaciones benéficas en nuestro país y se le otorga anualmente a aquéllas que se han destacado por su creatividad, liderato institucional, relevancia e impacto de su labor, por el compromiso personal de sus empleados y la participación de voluntarios en su labor en el servicio de la comunidad.

El mayor apoyo a la educación, el arte y la salud

La Fundación ha apoyado a miles de organizaciones sin fines de lucro que sirven a Puerto Rico en los campos de la educación, el arte, la salud y los servicios comunitarios. Hasta el presenteha donado $57,618,399.00, que se han distribuido de la siguiente manera:

 

  • Arte y Cultura $ 8,595,816.00
  • Educación $ 25,929,835.00
  • Salud $ 7,053,674.00
  • Civismo $ 16,039,074.00

 

Esta tarea no hubiera sido posible sin contar con una eficiente y bien estructurada Junta de Directores que actualmente está compuesta por las siguientes personas: la Sra. Argentina S. Hills —Presidenta—, el Hon. Juez Salvador E. Casellas —Vicepresidente—, el Lcdo. Rafael Cortés Dapena —Secretario—, el Sr. Manuel Morales, Jr., la Srta. Marisara Pont, el Mg (Ret.) Félix A. Santoni, el Ing. Roberto Gorbea, el Dr. Francisco J. Carreras, la CPA Lianabel Oliver Bigas, el Sr. Samuel H. Jové y el Sr. Terrence Wadsworth.

El proyecto más importante de la Fundación en estos momentos lo constituye el Premio Tina Hills por Servicio a la Comunidad. El mismo ya ha sido otorgado a siete organizaciones sin fines de lucro cuyos servicios sirven de modelo a otras por la calidad, dedicación y espíritu de servicio. Son éstas La Fondita de Jesús, Juan Domingo en Acción, el Coro de Niños de San Juan, el Centro ESPIBI, la Fundación Puertorriqueña de Síndrome Down, The Jane Stern Dorado CommunityLibrary y el Proyecto PECES.

Cada año, las instituciones aspirantes al premio cumplimentan un formulario que es sometido a una Junta Consultiva para su evaluación. Esta Junta está compuesta por el Dr. Ramón A. Cruz, el Dr. Nelson I. Colón, la Dra. Ethel Ríos de Betancourt, la Sra. Irma Fiol de Alvarez, el Dr. Norman Maldonado, la CPA Agnes B. Suárez Méndez y el Dr. Francisco J. Carreras. La misión de este organismo es evaluar todos los formularios sometidos y seleccionar cinco organizaciones de las que la Junta de Directores de la Fundación Ángel Ramos escogerá, finalmente, aquélla que será merecedora del importante galardón.

 

La historia de un gran benefactor

 

La Fundación Ángel Ramos ha sido posible gracias a la visión de su fundador, Don Ángel Ramos, y al apoyo que le ofrecieron su esposa, la Sra. Tina Hills, y su madre, la Sra. Braulia Torres, cuando éste decide establecer esta institución filantrópica en el año 1958.

Don Ángel fue un autodidacta que superó toda clase de dificultades para alcanzar sus aspiraciones no sólo en el campo profesional sino también en el cultural. Incansable lector, quiso además conocer a fondo su propia lengua vernácula —el español—, la historia, las ciencias y las humanidades. Si algo caracterizaba a Don Ángel era una profunda avidez por el Conocimiento.

Es posible que esta curiosidad cognoscitiva haya sido consecuencia de los años difíciles de su niñez pues su padre, el jurisconsulto Juan Ramón Ramos Vélez, murió en 1905 cuando el pequeño Ángel solo tenía tres años de edad. Su vida no debió ser fácil, huérfano, junto a su madre Doña Braulia.

Permaneció en su pueblo natal, Manatí, hasta que cumplió los quince años cuando, según narran los señores Juan Carreras y Rafael Montañez, “acuciado por el ansia de ilustrarse, de explorar en medio de más oportunidades, se trasladó sólo a San Juan donde comenzó a distribuir su tiempo entre el estudio y el trabajo”. Es aquí que empieza la brillante historia de un niño que, por esfuerzo propio, se hace hombre sin más instrumentos que una poderosa fe y una gran voluntad.

Mientras cursaba su tercer año de escuela superior, a los dieciocho años, leyó en los anuncios clasificados de El Mundo que dicho periódico necesitaba un corrector de pruebas. Solicitó el puesto y lo obtuvo. Pero había un precio que tenía que pagar: no podía continuar sus estudios matutinos porque el cargo le requería trabajar todo el día como corrector y, además, como compaginador.

Fue éste un momento crucial en su vida y sobre el cual contaba Don Ángel que, como otro Hamlet, tuvo su “to be or not to be”. Y escogió El Mundo por la oportunidad que le ofrecía. Corría el año 1920. De ahí en adelante fueron años duros a lo largo de los cuales, además, desempeñó los cargos de Reportero, Traductor, Gerente de Anuncios Clasificados, Gerente de Anuncios, Gerente de Circulación, Gerente General y, finalmente, Editor.

A los veintidós años, en 1924, es nombrado Administrador de El Mundo. Es entonces, apenas cinco años después de ese nombramiento, en 1929, que, junto al periodista José Coll Vidal, decide comprar el periódico a su fundador, Don Romualdo Real, cuando éste decide retirarse. Dos décadas después, en el 1944, Don Ángel Ramos queda como dueño único del rotativo.

Fundador de las Comunicaciones en Puerto Rico

Ya con el periódico más importante de Puerto Rico en su haber —desarrollado como tal precisamente por su visión y trabajo ininterrumpido—, Don Ángel Ramos decide lanzarse al campo de las ondas sonoras.

Su incansable espíritu de visionario le lleva, durante las décadas del cuarenta y el cincuenta, al establecimiento de la primera televisora de Puerto Rico —Telemundo—, de una estación de radio—WKAQ—, de la empresa Film & Dubbing Productions —dedicada al doblaje de producciones fílmicas— y de la Fundación Ángel Ramos.

Su amor por las artes y por el desarrollo cultural de los puertorriqueños le impulsa a traer conjuntos de canto de la Opera de Nueva York a Puerto Rico. Estos festivales musicales despiertan en muchos jóvenes la vocación por la música y algunos de ellos reciben, años más tarde, becas de la Fundación para continuar estudios musicales superiores en instituciones académicas fuera de Puerto Rico.

Don Ángel Ramos fue un idealista que supo hacer realidad sus sueños y proyectos. Su agudo sentido estratégico nunca le hizo perder de vista que esos proyectos serían buenos también históricamente para el pueblo de Puerto Rico. Si nuestro país sentó pautas a mediados del siglo veinte en el área de las comunicaciones y en el campo de las artes, fue porque los sueños de Don Ángel Ramos iban al unísono con los de su pueblo.

Entre las muchas distinciones que recibió hay que destacar el Premio Moore Cabot que le otorgó la Universidad de Columbia en 1950. En 1957 fue proclamado Ciudadano del Año por el Instituto de Puerto Rico en Nueva York y el Colegio Barnard, de la misma ciudad, le honró al elegirlo Presidente del Comité Ejecutivo de la Sociedad Interamerica de Prensa (SIP), el importante organismo internacional que el propio Don Ángel ayudó a fundar.

Don Ángel murió de una trombosis en la ciudad de Nueva York el 1ro. de septiembre de de 1960 luego de una profunda y fructífera carrera en el campo de las comunicaciones. Las palabras del doctor José Mora, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en aquel entonces, resumen el humanismo y la labor de Don Ángel:

“La muerte de Ángel Ramos representa, no sólo una gran pérdida para el periodismo en este hemisferio, sino la pérdida de un hombre de profunda comprensión por los problemas de sus semejantes”.

Este amor por sus semejantes fue el que le llevó a establecer la Fundación que lleva su nombre a finales de los cincuenta para promover el desarrollo de Puerto Rico y de su juventud. La Fundación Ángel Ramos constituyó su última gran empresa y le ha correspondido a su viuda, la Sra. Argentina S. Hills, la misión de llevar sus riendas con nobleza y éxito hasta el momento presente.