En el año 1959, un año antes de morir, Don Ángel Ramos creó lo que consideró su gran legado para la sociedad puertorriqueña: La Fundación Ángel Ramos. A través de ésta, ha logrado su sueño de aportar para mejorar la calidad de vida de Puerto Rico. Su viuda, Argentina Schifano, hoy la señora Argentina S. Hills tomó las riendas de la Fundación y la convirtió en la principal institución filantrópica independiente de la Isla.
Es mucho lo que se ha logrado desde que el sueño de Don Ángel se hizo realidad. Pero es largo el camino que queda todavía por recorrer. Es la convicción de esta Fundación que sólo a través del esfuerzo concertado de aquellos que aportan su tiempo, esfuerzos y recursos para el mejor desarrollo del país, puede garantizarse una calidad de vida superior para nuestros compatriotas, ahora y en las generaciones venideras. Es por eso que esperamos que a nuestro empeño en ese sentido se una el de otras entidades, organizaciones y empresas para que todos podamos propiciar el mejoramiento de nuestra gente y país. En definitiva, eso es lo que más importa. Ese era el deseo de Ángel Ramos.
